viernes, 5 de agosto de 2016

Introducción a la lectura de Jacques Lacan - Masotta, Oscar A.



Introducción a la lectura de Jacques Lacan. Eterna Cadencia a partir de seis clases sobre un seminario de Lacan en torno al cuento "La carta robada", de Edgar Allan Poe; una conferencia pronunciada en el instituto de música Lucchelli Bonadeo y una nota periodística titulada "¿Qué es el psicoanálisis?", Masotta aborda el pensamiento de Jacques Lacan en toda su complejidad, en un análisis lúcido al mismo tiempo preciso y eficaz. Con impronta verbal y estilo sistemático, desentraña y expone en estas intervenciones la teoría y los conceptos lacanianos elementales, sin dejar de advertir al lector que "ahí donde repite tal vez traicione y ahí donde transforma no es sino porque quiere repetir" De esta manera, Introducción a la lectura de Jacques Lacan instaura, como apunta G. García en su prólogo, "un horizonte de expectativas en un momento en que nuestro país estaba en los comienzos de una desertificación cultural".




Introducción a la lectura de Jacques Lacan, constituye un texto imprescindible para la comprensión de uno de los autores más influyentes del psicoanálisis después de Freud, y del pensamiento contemporáneo en ciencias sociales.













jueves, 4 de agosto de 2016

La inteligencia emocional - Daniel Goleman






La inteligencia emocional constituye un verdadero fenómeno editorial que no solamente revolucionó el concepto de inteligencia, sino que agregó una nueva expresión a nuestro vocabulario cotidiano y cambió el modo en que percibimos la excelencia personal. ¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien aunque no se destacan por su inteligencia?¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el adulto que más éxito tiene en el trabajo? ¿Por qué algunos son más capaces que otros de enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta? Un nuevo concepto viene a darnos la respuesta a estas interrogantes. Es la inteligencia emocional la que nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, incrementar nuestra capacidad de empatía y nuestras habilidades sociales, y aumentar nuestras posibilidades de desarrollo social. La buena noticia es que la inteligencia emocional se puede aprender. La revolucionaria obra de Goleman presenta ideas prácticas que resultarán útiles a todos los lectores, en especial a maestros. Las innovadoras estrategias que plantea ayudarán a erradicar la violencia y otros rasgos negativos que son la causa de muchos males que aquejan a nuestra familia y nuestra sociedad.





En este fascinante y persuasivo libro, Daniel Goleman sostiene que nuestra visión de la inteligencia humana es estrecha, pues soslaya un amplio abanico de capacidades esenciales para la vida. Soslaya lo que él llama inteligencia emocional.



















Vigilar y Castigar - Michel Foucault




Quizá nos dan hoy vergüenza nuestras prisiones. El siglo XIX se sentía orgulloso de las fortalezas que construía en los límites y a veces en el corazón de las ciudades. Le encantaba esta nueva benignidad que remplazaba los patíbulos. Se maravillaba de no castigar ya los cuerpos y de saber corregir en adelante las almas. Aquellos muros, aquellos cerrojos, aquellas celdas figuraban una verdadera empresa de ortopedia social. A los que roban se los encarcela; a los que violan se los encarcela; a los que matan, también. ¿De dónde viene esta extraña práctica y el curioso proyecto de encerrar para corregir, que traen consigo los Códigos penales de la época moderna? ¿Una vieja herencia de las mazmorras de la Edad Media? Más bien una tecnología nueva: el desarrollo, del siglo XVI al XIX, de un verdadero conjunto de procedimientos para dividir en zonas, controlar, medir, encauzar a los individuos y hacerlos a la vez "dóciles y útiles". Vigilancia, ejercicios, maniobras, calificaciones, rangos y lugares, clasificaciones, exámenes, registros, una manera de someter los cuerpos, de dominar las multiplicidades humanas y de manipular sus fuerzas, se ha desarrollado en el curso de los siglos clásicos, en los hospitales, en el ejército, las escuelas, los colegios o los talleres: la disciplina. El siglo XIX inventó, sin duda, las libertades: pero les dio un subsuelo profundo y sólido — la sociedad disciplinaría de la que seguimos dependiendo.





Vigilar y castigar, de 1975, empieza con una descripción muy gráfica de la ejecución pública del regicida Damiens en 1757. Contra ésta, Foucault expone una prisión gris, 80 años después y busca entender cómo pudo ocurrir tal cambio en la forma de castigar a los convictos en un período tan corto. Estas dos formas de castigo tan contrastantes son dos ejemplos de lo que llama “tecnologías de castigo”. La primera, la tecnología de castigo ‘monárquica’, consiste en la represión de la población mediante ejecuciones públicas y tortura. La segunda, el “castigo disciplinario”, según dice, es la forma de castigo practicada hoy día; este castigo le da a los “profesionales” (psicólogos, facilitadores, guardias, etc.) poder sobre el prisionero: la duración de la estancia depende de la opinión de los profesionales.

Foucault compara la sociedad moderna con el diseño de prisiones llamadas panópticos de Bentham (nunca construidas pero tomadas en cuenta): allí, un solo guardia puede vigilar a muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. El oscuro calabozo de la pre-modernidad ha sido reemplazado por la moderna prisión brillante, pero Foucault advierte que “la visibilidad es una trampa”. A través de esta óptica de vigilancia, dice, la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento (términos que considera tan íntimamente ligados que con frecuencia habla del concepto “poder-conocimiento”). Foucault sugiere que en todos los planos de la sociedad moderna existe un tipo de ‘prisión continua’, desde las cárceles de máxima seguridad, trabajadores sociales, la policía, los maestros, hasta nuestro trabajo diario y vida cotidiana. Todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de una ‘normalización’ generalizada.